Valle de Benasque

Las cumbres más altas de Aragón comparten aquí protagonismo con glaciares y lagos helados. Pero además de por sus espectaculares paisajes, el Valle de Benasque te seducirá por sus pueblos rebosantes de encanto y su amplia oferta de actividades durante todo el año.

Benasque ocupa el valle central de los tres que conforman el Parque Natural Posets-Maladeta, un magnífico ejemplo del paisaje pirenaico donde las más altas cumbres de todo el Pirineo quedarán grabadas para siempre en tu retina.
 
El centro neurálgico del valle es el pueblo de Benasque. Además de un precioso casco urbano, en él encontrarás todo tipo de servicios turísticos, desde comercios hasta hoteles y restaurantes.
 
Si tienes ganas de nieve, escápate a la estación de Aramón Cerler, muy próxima a Benasque. En la de Llanos del Hospital podrás practicar esquí de fondo, nórdico y de travesía, y en verano, disfrutar de los paseos.
 
En las inmediaciones de Benasque merece la pena darse una vuelta por el pueblecito de Anciles y contemplar sus bonitas casas solariegas.
 
Eriste, también cercano, es un buen punto de partida para acercarse a la mole del Posets, segunda cima pirenaica. A sus pies hallarás el valle de los Ibones, con el lago de Las Alforjas, el ibón de Posets o el lago de la Plana como puntos de referencia. La parte de Escarpinosa (con el lago de la Escarpinosa y los lagos de Batisielles y la Aigüeta de Batisielles) y Perramó, límite entre los valles de Estós y Eriste, ofrece paisajes increíbles.
 
En el tramo más oriental del valle de Benasque abundan los lagos de montaña. En esta zona se encuentra, además, el Balneario Baños de Benasque, el más alto de España. El balneario está coronado por el Aneto, la segunda cumbre más alta de la Península, y la Maladeta. Precisamente aquí se encuentran algunas de las últimas lenguas de hielo del Pirineo aragonés, protegidas bajo la denominación de Monumento Natural de los Glaciares Pirenaicos. Son los glaciares más meridionales del continente europeo.
 
Desde el valle vecino del Noguera Ribagorzana podrás descubrir parajes menos visitados por los que desearás perderte, como el precioso valle de Salenques o los numerosos ibones de la zona.
 
Pero, sin duda, la mejor manera de conocer este valle paradisíaco es recorriendo sus múltiples senderos. Si no estás en muy buena forma física, no te preocupes, ya que existen rutas adaptadas a todo tipo de edades y preparación. Gracias a ellas podrás sentir la naturaleza en estado puro. Te recomendamos, especialmente, la famosa excursión que te llevará hasta la bella cascada del Forau D’Aiguallut.
 

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